¿Quién no ha oído hablar alguna vez sobre Chueca? ¿Quién no ha paseado por las calles de este popular barrio alguna vez o se ha detenido a tomar algo en uno de los múltiples establecimientos que pueden encontrarse en la zona?

Chueca es uno de los barrios más emblemáticos de Madrid, llegando a ser considerada por muchos como la capital del colectivo LGTB, puesto que, cada año, distintas asociaciones llevan a cabo la organización, colaboración y celebración del Día del Orgullo Gay en sus calles, convirtiéndolas en el escenario de una de las fiestas más reivindicativas de nuestro país (debemos mencionar que, este año, no sólo se volverá a celebrar, sino que, esta vez, podremos ver una edición internacional, ya que se está preparando el World Pride Madrid 2017, que acogerá a visitantes de todo el mundo, que se unirán en la conmemoración del 40 aniversario de las primeras manifestaciones a favor de los derechos LGTB en España). Asimismo es un barrio que destaca por el gran número de locales destinados a la hostelería, el comercio y, en definitiva, al ocio, lo que le convierte en una zona cosmopolita, poblada por todo tipo de gente que la llena de vida tanto durante el día como por la noche.

Es un lugar delimitado por varias calles, entre ellas, Gran Vía, Paseo de Recoletos, la Calle de Fuencarral y El Barquillo, entre las cuales podemos situar su núcleo central. Se puede acceder de todos los modos posibles (andando, en coche, o en metro, cuya salida se encuentra en la Plaza de Chueca, considerada como el centro del barrio). 

Plaza de Chueca
Plaza de Chueca

Sin embargo, Chueca no siempre fue uno de los escenarios protagonistas del Madrid nocturno que conocemos ahora. Los vecinos más veteranos, que han sido testigos de su transformación, pueden dar fe de los altibajos por los que esta zona ha pasado a lo largo del siglo XX.

¿Cuáles fueron sus orígenes?

Este barrio recibió su nombre en honor a Federico Chueca, compositor de zarzuela madrileño nacido en 1846. En un principio, bien podemos decir que sí era una zona con clase, aunque no siempre gozó de una buena fama, ya que, con el tiempo, entró en decadencia, llegando, en los años setenta, a ser un barrio en el que la prostitución y la droga estaban siempre presentes, lo que le que llevó a muchos establecimientos locales a ser cerrados y abandonados, convirtiendo la zona en un lugar poco recomendable. Sin embargo, a partir de los años ochenta, todo eso volvió a cambiar gracias, en gran parte, al colectivo LGTB, que le dio un lavado de cara y ayudó a devolver a Chueca el esplendor de antaño, dotándole, incluso, de una mayor popularidad mediante la adquisición de gran parte de las viviendas y los comercios del lugar. Pero el título de “barrio gay de Madrid” no llegó a sus calles hasta 1990, momento a partir del cual, Chueca comenzó a verse como se ve ahora.

Hoy en día, Chueca ofrece un ambiente tranquilo por el día, festivo por la noche y, sobre todo, multicultural, ya que, además de la población homosexual, también cuenta con una población inmigrante, la cual ha contribuido a dotar al barrio de dicha característica.

Puede que, a más de uno, le hayan entrado ganas de visitar el barrio mientras lee estas líneas, pero todo aquel que sienta deseos de instalarse allí debe saber que vivir en Chueca no está al alcance de cualquier bolsillo, puesto que el precio de sus viviendas se asemeja a las que uno puede encontrar, por ejemplo, cerca de los Campos Elíseos en París, es decir, el precio elevado a causa de una situación céntrica en uno de los territorios más populares de la ciudad, llegando, incluso, al millón de euros, compitiendo con las casas ubicadas en zonas como el Barrio Salamanca, Chamartín, o El Retiro.

En lo que al turismo gastronómico respecta, son muchos los locales que se pueden visitar en función de los gustos del cliente, desde los bares de tapas hasta los locales y pubs más alternativos de Madrid, entre ellos, el Twist & Shout, un modesto bar con decoración inspirada en las series y películas más populares del momento, a menudo temática, igual que los chupitos, el producto estrella de este lugar. Aquí, los amantes de la ciencia ficción y la fantasía podrán disfrutar de una gran variedad de bebidas con nombres originales y una ración de palomitas como acompañamiento.

Asimismo, si uno prefiere decantarse por algo más tradicional, puede acudir a El Tigre, un bar concurrido en el que se puede disfrutar de una buena sidra o caña con una tapa variada y gratuita como acompañamiento.

Del Diego puede ser una buena opción para aquellos a los que les guste el ambiente elegante, ya que es un local revestido con un cierto toque “empresarial”, fundado por un alumno aventajado de Alberto Chicote, que absorbió lo mejor de los ochenta para ponerlo en marcha. Su carta abarca desde los combinados clásicos, como la Caipiriña o el Mojito,  hasta internacionales, como el Manhattan, y creaciones propias, como El Soltero Tranquilo o el propio Del Diego

Realmente, son muchos los bares que se encuentran en este barrio, tantos que, incluso, se podría intentar escribir una pequeña enciclopedia o lista con sus nombres por orden alfabético.

Sin embargo, no podemos hablar del comercio de Chueca sin mencionar el Mercado de San Antón, similar al famoso Mercado de San Miguel, cuyo edificio fue construido en 1945 de la mano del arquitecto Carlos de la Torre y Costa. Asimismo, Benito Pérez Galdós lo menciona en la segunda parte de “Fortunata y Jacinta”

Mercado San Antón
Fachada del Mercado de San Antón

Sin duda, Chueca es una gran elección para quienes buscan originalidad y convivencia, así como un lugar que, al igual que otros muchos barrios de Madrid, tiene una gran historia y múltiples curiosidades

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